July 21, 2011
Texto de Alejandro Dolina

Me permito compartir con ustedes la monografía genial de un artista y un pensador de esos que nos hacen sentir orgullosos de haberlos conocido. En medio de tanto mensaje facilista, un poco de aire a favor del placer en el esfuerzo.

Lic. Rolón

LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

 La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.

En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y  establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en  6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..”
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.

¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las “señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
 Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.

Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.

Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!

El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.  


Los cursos que no se dictan:  Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.


Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.


“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje”.



ALEJANDRO DOLINA

July 18, 2011
A 17 años del atentado a la AMIA

Aún hoy, 17 años después, los gritos de dolor y la angustia silenciosa siguen lastimando el alma de toda persona de bien que habite este mundo.

Abrazo, conmovido y con un respeto silente a todos aquéllos que no bajan sus brazos y siguen su lucha en busca de la verdad. A los que cada día añoran una sonrisa, una voz, una caricia que la locura homicida les robó para siempre. También a los que trabajan a su lado en post de la justicia y a todos los que sabemos que, si queremos sentirnos orgullosos de vivir en nuestro país, jamás debemos tender nuestra mano a aquéllos que pactan con la muerte y el silencio.

Lic. Gabriel Rolón

July 13, 2011
La Segunda Vuelta

He estado escuchando en estos días algunas reflexiones acerca de la necesidad o no de ir a segunda vuelta en la Ciudad de Buenos Aires después de las elecciones del domingo pasado. Algunos periodistas preguntan, con gesto inquisidor: ¿Habrá segunda vuelta?

Yo aplaudo la decisión del candidato Daniel Filmus de presentarse a la  elección del día 31 de julio.

¿Por qué? - siguen preguntando otros, que tal vez son los mismos, aunque con otros nombres, sin entender que lo que en realidad quieren decir es: ¿Para qué?

Y no es  una diferencia menor la que marca esa palabra. Ya que el porqué remite a la esencia de algo en tanto que, el para qué, a su resultado.

Entonces, contestemos al porqué: Y la respuesta es tan simple que casi da verguenza darla… porque lo dicta la Constitución, la ley Suprema. Pequeño detalle ¿no?

Las voces en contra insisten con que el acto electoral le va a costar mucho dinero a la sociedad. Y yo me pregunto: ¿Tienen en cuenta cuando dicen eso, cuántas vidas le costó a la Argentina que podamos tener esos actos electorales?

Pero claro, en el mundo resultadista de hoy que alguien cumpla la ley aún cuando las posibilidades de salir airoso sean pocas  resulta extraño. Nos han enseñado que “hecha la ley, hecha la trampa”. Pues bien, gracias Filmus por cumplir la ley. Así, simplemente, sin trampas ni huídas vergonzosas. Eso hace que me sienta aún más orgulloso de haber sido su alumno y de haberlo votado.

Hay otro porqué que no es menos importante, y es que los que lo elegimos, lo hicimos para que nos representara hasta el último segundo, para que dé una lucha democrática en la que deje todo lo que está a su alcance por defender nuestro ideal de ciudad. Gracias nuevamente, por cumplir, por no retirarse de la cancha cuando todavía faltan algunos minutos.

En la Argentina de gente que interrumpe los partidos para evitar una derrota o dar rienda suelta a la violencia que genera la frustración, quedarse hasta el final parece un gesto romántico. Romanticismo del que participo, porque allí están los principios.

Y en cuanto a los que piensan en el para qué, déjenme decirles que hay cosas que se hacen  más allá de los resultados, por pura convicción,así como uno devuelve un billete a quien no ha notado siquiera que se le cayó. Porque se es honesto.

Es más que obvio que resulta muy poco probable revertir la derrota del domingo 10, pero eso no quita que Filmus cumpla con su compromiso de intentarlo hasta el último segundo. Para eso lo votamos… Por eso lo votamos los que lo votamos.

Y por último, me permito decir que no debemos avergonzarnos de las derrotas. No olviidemos la batalla de Vuelta de Obligado, donde aquéllos hombres, con sólo sus ansias de patria y algunas pocas cadenas, resistieron la invasión de las dos potencias más grandes del mundo.

Perdieron, sí. ¿Y qué? ¿Les quita eso algún mérito a su patriotismo, a su lucha, al orgullo de defender lo que se ama?

La historia hecha de triunfos ignoró esa fecha que hace que nos enorgullezcamos de ser Argentinos, de pertenecer a esa estirpe. Por suerte, hoy está allí, en rojo,  para que no olvidemos que a veces, más allá de los resultados, hay derrotas que ennoblecen.

Y finalizo esta breve columna parafraseando a mi amigo, el Negro Dolina, cuando escribió que, mirando a ciertas personas que triiunfan, cualquiera siente un poco de ganas de fracasar, al menos para no parecerse a ellos.

Lic. Gabriel Rolón

July 11, 2011
Un día después

Con una sensación de profunda tristeza y verguenza, abrazo a los internos del Borda que seguirán pasando frío, a los empleados del Colón, a los alumnos de la educación pública y a todos aquéllos que han visto frustrada la posibilidad de un destino diferente. Sobre todo a aquéllos que, como los internos, no han podido defenderse con el voto, les pido perdón por la insensibilidad de esta ciudad que, una vez más, fue coherente con su historia.

Al menos nos queda la obligación de hacernos cargo. Ése es el lado bueno de la democracia. Somos responsables de lo que nos espera.

Gabriel Rolón

July 5, 2011
Horacio Castillo

Que su poesía hable por mí.

PARA SER RECITADO EN LA BARCA DE CARONTE

El paisaje es más hermoso de lo que habíamos imaginado:

estas murallas que caen a pico sobre nosotros,

aquel sol negro descendiendo sobre la laguna,

allá, a estribor, un arcoiris que refracta la niebla.

Pero esta moneda de hierro entre los dientes,

este óbolo que debemos morder hasta el término del viaje,

cierra la boca que desea cantar.

Cantar para estas almas tristes sentadas en el banco,

mientras el cómitre marca con el látigo el compás,

mientras ordena remar sin interrupción,

cada vez más fuerte, cada vez más rápido, más lejos de

la luz.

HORACIO CASTILLO (Tuerto rey)

July 5, 2011
A

June 23, 2011
Acerca del “debate”

Pido permiso para referirme, respetuosamente, acerca de este tema que se ha instalado en la sociedad: el debate sobre el debate. Y lo hago sin ningún interés personal y a sabiendas de que va a generarme más enconos que simpatías, porque creo que es obligación de aquél que ha podido formarse gracias a la generosidad de la educación pública, devolver, al menos bajo la forma del pensamiento, algunas reflexiones referentes a las cuestiones de interés general. Reflexiones con las que, por supuesto, se puede o no acordar.

Y, para que nadie se sienta estafado, confieso mi creencia de que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ex Capital Federal)  se ha caracterizado por votar siempre en contra de los intereses de la Patria. Es por eso que me parece tan importante no permanecer indiferente ante los dichos emitidos por algunos medios de comunicación e incluso, por algunos de los candidatos. Porque estamos ante la posibilidad histórica de revertir esa conducta.

Mientras los internos del hospital Borda permanecen sin gas y los trabajadores del Teatro  Colón ya no saben cómo hacer escuchar su voz, el jefe de gobierno habla del “hábito” de debatir en TN. Creo que sería más honesto confesar que no quiere el debate, ya que puede negarse a hacerlo. Debatir es su derecho, no su obligación legal, aunque obviamente debería asumir los costos políticos de su decisión. Pero fingir que está dispuesto a contrastar sus argumentos con los otros candidatos, cuando lo que se busca, y no nos tomen por estúpidos, es contar con la protección del canal y los periodistas que lo apoyan, es casi un insulto para aquéllos que contamos con más de dos neuronas.

Por lo general, el debate lo busca quien lleva las de perder y lo evita quien se sabe ganador. Esto nos hace reflexionar sobre algunas cosas. La primera es que puede elegir donde debatir porque lleva  las de ganar. La segunda es que, si se presta al debate, es porque tampoco está tan seguro de su victoria.

Y no lo culpo por temer un debate frontal con Daniel Filmus. He tenido a Filmus como titular de la cátedra de Sociología en la Universidad de Buenos Aires y sé de su inteligencia y capacidad, por no hablar de los valores éticos y el empuje al pensamiento que intentó transmitir siempre a sus alumnos.

Creo que no ofendo a nadie si hablo de las marcadas limitaciones dialécticas de Mauricio Macri. Esto no lo hace ni mejor ni peor persona, ni mejor ni peor administrador. No le estoy faltando el respeto, pero sé que no podría sostener la menor contienda intelectual con un hombre de la estatura de Daniel Filmus. Y allí está, además, Pino Solanas quien, a pesar de algunas desafortunadas opiniones acerca de “cómo votan los que menos tienen”, es un militante histórico que merece todo el respeto y consideración.

No voy a estafar a quien me lee. Creo que la llegada del ingeniero Macri es una tragedia para la vida política argentina. Pero, que esté enfrentado con su ideal de cómo se administra un estado, no quiere decir que vierta agravios personales sobre su persona.

Temo que es posible que, una vez más, la ciudad vote contra los intereses de la Patria y es por eso que invito a los que escuchen los discursos electorales a discernir entre el pensamiento y el mero estudio de algunas frases  escritas por otros. Fíjense quién tiene ideas o busca en su reflexión una respuesta ante el desafío que propone una pregunta y el que sólo activa la misma grabación una y otra vez.

No soy un elector cautivo. Ejerzo mi derecho a considerar lo que creo mejor, no para mí, sino para mi país, y no necesito escuchar ningún debate para saber de que lado me convoca hoy la historia. Pero creo que aquéllos que, con justo derecho, aún dudan, merecen la transparencia de un debate neutral, sin que ninguno de los candidatos elija los temas ni tenga las preguntas en su escritorio de antemano. Sólo  así podrán diferenciar el agua del aceite. Si no, seguiremos corriendo el riesgo de salir, cacerola en mano, a defender los intereses de los que más tienen, mientras millares de hermanos padecen injusticias sin que se nos mueva un solo pelo.

Lic. Gabriel Rolón

June 23, 2011
Nota Paparazzi

Después de haber sido mal editado en muchas notas de medios que se dicen serios, me gustaría compartir la nota que una revista, supuestamente frívola, me ha hecho con tanto respeto y cuidado por mis dichos.

Lic. Gabriel Rolón

May 3, 2011
Texto Inédito

Gracias a todos los que ya casi agotaron las entradas para el primer encuentro en Clásica y Moderna. Para ellos, y para los que les interese, les dejo este texto inédito que aparecerá en el cuadernillo que le obsequiaremos a todos los que vengan a nuestros desayunos analíticos. Y a aquéllos que deseen estar presente en alguna de las charlas de este nuevo ciclo, llamado “Del Arte al Diván”, no olviden reservar al 48128707. Gracias.

El Sujeto Humano

(Un ser en permanente guerra)

Lic. Gabriel Rolón

*Texto inédito

            Desde el acto mismo del nacimiento la vida nos obliga a ser guerreros. El hasta entonces protector cuerpo materno nos expulsa, nos rechaza y unas manos firmes nos toman por la fuerza y nos arrastran hacia una existencia desconocida y todavía no deseada.    

            El mundo entero se transforma en un lugar hostil, en un campo de batalla en el cual el cachorro humano debe empezar a librar su guerra personal para poder construir un sitio propio en el cual reconocerse a sí mismo, y transformar lo que hasta ahora fue angustia y agresión en un lugar en el cual pueda desarrollarse como sujeto del placer y del deseo.

            No existe en el hombre un instinto que le diga qué se espera de él, cuál es su objeto de amor natural y cuáles los comportamientos de su especie. Pero, en su reemplazo, hay una energía igualmente fuerte, aunque más compleja, a la que llamamos pulsión. Y digo compleja porque esa fuerza de empuje tiene dos vertientes, una que moviliza a construir y otra que impulsa hacia la destrucción. Las llamamos pulsión de vida y pulsión  de muerte.

 

            La religión plantea que el hombre nace bueno, apenas manchado por el pecado original y, en el tránsito por la vida va contaminando esa pureza a partir de sus actos. Pues bien, el psicoanálisis ha comprobado que el camino es el inverso. Que al nacer somos pura pulsión de muerte y que solamente la entrada en la cultura podrá hacernos encontrar ese lugar otro en el cual transformarnos y desarrollar otro tipo de potencialidades que harán de nosotros personas más o menos nobles, según nuestra historia personal.

            La agresión y la violencia son, por lo tanto, constitutivas del sujeto humano y es imposible erradicarlas por completo. De allí que la única opción para dominar ese espíritu beligerante sea el deseo. Esa construcción que aparece cuando algo del orden del amor y la vida empieza a diferenciarse en el bebé a partir de los cuidados maternos, de la estimulación afectiva, de la contención y el estímulo permanente para dominar la ansiedad y la frustración.

            No es esta una tarea fácil. En los niños son fácilmente observables las actitudes violentas que surgen ante los reveses que les toca enfrentar. Arrojan los objetos, destruyen los juguetes o les pegan a sus compañeros de juego cuando pierden. La voz de la cultura, entonces, les dice: No, y los invita a que aprendan a compartir y a que comprendan que no siempre le toca ganar a ellos.

            De cómo se haya realizado este trabajo de entrada en la cultura humana dependerá el grado de manejo que cada quien tenga sobre la propia violencia que el medio y los semejantes siempre generan.

            Pero, sin intención de sonar lapidario, creo que no debemos engañarnos. La violencia siempre será parte de la  especie humana. Por eso, aprovechemos a disfrutar, desear y construir en nuestros mundos acotados y, por qué no, hacer nuestro mejor aporte al mundo colectivo. Pero sepamos que el hombre, aún el que se muestre más justo y compungido, siempre podrá encontrar la excusa necesaria para dar rienda suelta a esa violencia e ir a arrebatar a otros lo que quiere para sí. Aunque el precio de este juego, sea la vida misma.

April 27, 2011
Nota en Ñ Digital.

Nota hecha en la Feria del Libro de Buenos Aires.

http://weblogs.clarin.com/diariodelaferia/2011/04/24/gabriel_rolon_el_analista_puede_jugar_con_que_su_escritura_transmite_muchos_sentidos/

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